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Eva

Eva era la mejor amiga que alguien puede tener, siempre sonriendo a pesar de todo, no era agraciada pero eso no importaba cuando la conocías realmente, nació con un gran defecto, tenia un gran corazón que le trajo problemas el resto de su vida, ayudaba sin esperar que le regresaras el favor, aun sin conocerte, siempre decía que si a todo sin negarse absolutamente en nada y la gente se aprovechaba de eso, aun así nunca cambio y mucho menos le importaba que la gente se aprovechara de ella, decía que todo lo bueno que daba era de corazón, el todopoderoso le dio el don de la bondad pero le quito la dicha de tener hijos, a veces decía que fue lo mejor, pensaba que no iba a ser una gran madre, pero en el fondo supongo que si tenia esa necesidad, es una lastima, si se merecía esa dicha.


En algún momento de su vida tomo la decisión de casarse, eso si, estaba demasiado joven, como era de esperarse se aprovecharon nuevamente de ella, los hombres somos muy estúpidos que no nos damos cuenta de lo que tenemos y lo afortunados que somos en tener a alguien así como Eva, mas adelante vivió unos cuantos años con alguien mas y obtuvo el mismo resultado, después de eso decidió vivir sola, y sola es un decir, porque siempre estaba rodeada de supuestos amigos, el cual lo descubrió demasiado tarde al enfermarse gravemente, los amigos ya no regresaron ni por compromiso a preguntar como estaba, la gente suele ser muy desagradecida. Aun no me explico el por que de su mala fortuna y sobre todo por que la vida la trato de esa forma, pobre mujer no se lo merecía.


Eva lucho contra el cáncer por mas de dos años, lamentablemente su cuerpo demasiado cansado no lo soporto, murió a los 82 años completamente sola.



Q.E.P.D. Evarista (1924-2006).



Continuara...



La vida sigue igual



Desde ese día que terminamos no la he vuelto a ver, extraño las tardes cuando nos sentábamos a observar a las parejas de enamorados y decir quien de ellos quiere mas a la otra persona con el simple hecho de ver como caminan, como se hablan o como se ven el uno al otro, ella como era de esperarse siempre defendiendo a las mujeres,sacaba a relucir la feminista que lleva por dentro, el cual siempre niega y siempre negara, esto ultimo nos llevaba a un juego discusión de esos adolescentes pero a la vez necesarios que hacen que la relación sea mas divertida. Me gustaba mirar sus gestos cada vez que defendía su punto de vista a veces sin razón, su mirada de niña demasiado tierna del cual me enamore una y otra vez, que feliz era en esos días, en verdad extraño esos momentos.


La ultima vez que hablamos fue el peor día de mi vida, llame a su móvil con la ligera esperanza de volver con ella, la conversación comenzó como la de dos grandes amigos que no se han visto por mucho tiempo, nos actualizábamos dando detalles de lo que habíamos hecho estos últimos meses, me preguntaba de mi vida con gran interés el cual respondía de igual manera, ahora que lo pienso no se si fue realmente así, no se si en verdad le importaba mi vida o simplemente lo hacia por consideración y compromiso, entre tanta platica salio en regresar, con un rotundo no me quede helado, sentí una gran desilusión y profunda tristeza, en ese momento entendí que vivía con una esperanza estúpida y sin sentido que no valía la pena seguir así, lo ultimo que me dijo y que me dejo muy marcado - es mejor para los dos que me tengas rencor y que te olvides de mi -, como ella lo estaba haciendo conmigo, - en estos momentos quiero estar sola y toda mi vida me he visto así y así seguirá -, jamas volvimos a tener contacto.


Hace algunos años después de la ultima conversación nos volvimos a encontrar, solo que esta vez fue diferente, nos vimos como dos perfectos extraños, no existió ningún saludo, indiferencia mutua, cruzamos mirada y esos segundos que nos vimos fueron los mejores de los últimos años, la persona con quien iba solo la abrazo como si marcara su territorio, los hombres hacemos cada pendejada cada vez que nos sentimos inseguros y amenazados, ella solo le sonrió, la persona con quien iba me miro extrañada, se acerco mas a mi dándome un beso suave y tierna mente, solo logro decirme - ese semblante triste que tenias cuando te conocí ha regresado -, no dije nada y seguimos caminando.


Ha pasado mas de diez años, no volví a tener ninguna relación seria, tal vez perdí muchas oportunidades con grandes mujeres que en verdad valían la pena, pero mi mente siempre me dio la espalda y solo pensaba en ella, en todo estos largos años no supe nada de su vida, desconozco si esta con alguien , si tiene familia o si esta completamente sola como siempre se vio y quería estar, como lo estoy ahora, a veces me asomo por la ventana con la falsa ilusión de verla llegar, dudo que eso pase porque no sabe donde vivo, aun así la sigo y seguiré esperando como siempre lo he hecho.




Pensando en ella

Sábado por la mañana…


Por alguna extraña razón se me ha hecho tarde, el destino es tan cruel conmigo que me hace una mala pasada, como si quisiera cobrarse por todas la veces que no he tenido el valor suficiente para voltear, mirarla cara a cara, verla fijamente a los ojos, que nuestras miradas se enlacen por un instante, mi timidez me hace mirar fijamente al punto rojo que se encuentra frente a mí, he sentido su mirada pero nunca volteo a verla, daría lo que sea porque el rojo fuera eterno, espero tener suerte de coincidir con ella, tener valor para voltear, sonreírle, con una leve señal le hare saber que está presente en mis pensamientos, en mi alma, en todo mi ser. Una vez más el destino me ha dado la espalda, llegue tarde a la cita de todos los sábados, me invade una profunda tristeza, algo me dice que este día no será nada agradable.


Algún día el destino la pondrá nuevamente en mi camino, entonces daré las gracias por la oportunidad que se me ha presentado, y a ella… a ella le diré gracias por haberme hecho muy dichoso con su mirada, por alegrarme los sábados con su presencia, por los días sin poder dormir pensando en ella, solo en ella, y sobre todo le daré las gracias por estar aquí y ser parte de mi vida.


Medorio.

"A las ocho menos cinco apagaron las luces"



A las ocho menos cinco apagaron las luces, desesperado mire por la ventana, esperaba impaciente como todas las noches, ahí estaba ella, sonriente como siempre, con la mirada perdida, su sonrisa eterna que le da un semblante de niña, con movimientos calidos y fluidos se despedía de sus compañeros, un día mas que la veo por mi ventana esperando el momento oportuno para hablarle, para decirle tantas cosas, cada vez que la veía irse, que se perdía en el camino oscuro, me lamentaba por no tener el valor de acercarme.

por las noches pensaba la manera de entablar una conversación, pensaba como hacer para entrar en su vida, en su mundo, pensaba como hacer que se diera cuenta que existo, pensaba miles de cosas, que complicado se me hacia hablarle a una desconocida, por alguna extraña razón dentro de mi surgió la gran necesidad de hablarle, no podía esperar otro día mas para llamar su atención, era el momento, era mi oportunidad de acercarme, no podía perderla, no esperaba tener otra oportunidad así, solo tenia que aplicar todo lo planeado, todo lo practicado para no parecer un tonto frente a ella.

Corrí como nunca lo había hecho, ni en mis años de deportista lo había hecho de esa manera, no me importo como estaba vestido, ni como lucia, solo importaba hablar con ella, decirle que me dejara entrar en su vida, que la podía cambiar por completo como ella lo ha hecho con la mía, solo necesitaba una oportunidad, esa oportunidad que anhelaba tanto estaba apunto de suceder.

Me detuve frente a ella, me miro fijamente, a pesar de ser un extraño para ella no reacciono con miedo e indiferencia, solo soltó una sonrisa y con un gesto complaciente esperaba el motivo de mi impertinencia, sentía miles de miradas sobre mi, pero solo era la de ella, simplemente la de ella, sentí que pasaba una infinidad de tiempo, el corazón latía mas rápido por tanto nerviosismo, no sabia que decir ni que hacer, ella esperaba impaciente, un poco desesperada por tanto silencio, todo lo pensado por las noches desaparecía por completo, entonces sucedió, solo pude decir algo muy honesto, salido del corazón, salido del alma, ella apunto de darse la vuelta, logre decirle, me puedes dar la hora, y solo respondió, las ocho menos cinco…


Medorio.


"Colocaba la trastienda cuando comenzaron a sonar las sirenas"



Colocaba la trastienda cuando comenzaron a sonar las sirenas, me pregunto cual es el motivo de tanto alboroto, sera que por fin vinieron por el tio Filiberto, su extraño negocio no le ha creado buena fama, o acaso el vecino borracho golpeo de nuevo a su esposa, tengo cosas que hacer para asomarme y ver de que se trata todo esto, si no termino el abuelo nuevamente me regañara por dejar todo a lo ultimo, pero que mas da una pequeña distracción, es mas mi ímpetu de saber lo que sucede.

A lo lejos escucho un grito que se me hace muy familiar, poco a poco se va incrementando sin lograr entender que es lo que gritan, el pasillo se me hace eterno, acelero el paso para saber de una vez por todas que es lo que esta pasando haya afuera, no logro avanzar mucho con estas muletas, cada vez mas mi latido es mas fuerte y rápido, no logro entender que esta pasando, en mi mente pasan miles de cosas, aun recuerdo lo que vivimos con el abuelo hace un año, su corazón es muy débil, a pesar de su apariencia, por dentro es el ser mas frágil que he conocido, sus años de duro trabajo ahora se los esta cobrando caro, no puedo imaginar la casa sin el abuelo, su cuarto desierto y sin luz por que ya no estará mas ahí, ira a vivir lejos con la tía Ruperta, el doctor dice que necesita descanso, necesita calmar su vida tan ajetreada lejos de toda preocupación, por fin estoy llegando al final del pasillo, solo falta subir los treinta escalones y cruzar el patio para descubrir el por que de las sirenas, ahora escucho mas gritos, las sirenas cada vez mas fuertes, escucho disparos, no puede ser, que estará pasando haya afuera, mi desesperación va en aumento, mi corazonada se puede volver realidad, el tio Filiberto se ha metido en problemas, a quedado mal con sus socios que vienen a desquitarse con la familia, maldigo la hora en que me fracture la pierna, no puedo correr, mis pasos son lentos, apenas voy por la mitad de la escalera y ya escuche mas disparos, como si fuera una guerra, por mi desesperación de subir rápido la escalera pierdo el equilibrio y ruedo hasta el primer escalón, maldición, me he fracturado el brazo, con mucho esfuerzo y dolor me levanto para seguir con mi camino, es mas las ganas de saber la verdad que el gran dolor que siento por la caída, pareciera que el destino no quiere que me estere de nada, sera una señal, debí esperar hasta que pasara todo, por fin, el ultimo escalón, levanto la mirada y veo el patio enorme, como nunca lo había visto, ese patio que de niño me quedaba corto al andar en bicicleta, ahora lo veo como si fuera un estadio, es extraño como la mente nos bloquea en momentos como este, misterios de la vida.

Me encuentro en medio del enorme patio, sin fuerza, sin ganas, con miedo, con desesperación, sin saber lo que sucede realmente, de pronto veo una sombra, se va acerca poco a poco a la entrada, el pánico va en aumento, por el miedo el dolor desaparece, un escalofrió me invade, reconozco esa silueta, es el tio Filiberto, a sacado algo del bolsillo, con una gran calma enciende su cigarrillo, escucho nuevamente un grito, esta vez reconozco de quien se trata, logro entender que es lo que dice, es la abuela Ancina la que grita, le grita al tio Filiberto, quiere que le baje el volumen al televisor.


Medorio.


“El sábado comenzará"



El sábado comenzará igual que siempre, un sábado mas, un día mas, todo sigue igual, nada ha cambiado, el mismo sueño húmedo que he tenido desde que era adolescente, ese sueño húmedo que me va a perseguir toda mi vida, es sobre aquella hermosa mujer que hace que mis noches sean los mejores, no recuerdo bien como la conocí, ha pasado tanto tiempo, como pude olvidar ese momento, lo mas que recuerdo es el intercambio de miradas, y sobre todo no olvido lo que me dijo, como es que un solo instante, un solo momento, una sola palabra, cambia la forma de ver la vida, aun recuerdo bien lo que me dijo, un momento, mi sueño húmedo se ha hecho realidad, toda mi sabana, mi ropa, incluyendo mis calcetines, están completamente mojados, que me habrá pasado, este sábado es muy distinto a los demás, mi sueño paso a ser real, que esta pasando, acaso llegue al limite de mi éxtasis que no pude contenerme, por que sucedió en este momento de mi vida, no logro entender la verdadera causa de mi humedad, lo mas extraño es que no ha llovido, no puede ser la filtración que se forma en mi techo la causa, entonces que será.

Observando las paredes de mi habitación me llego el recuerdo de ese momento, lo que me dijo lo recuerdo letra por letra, nadie hasta ahora me ha dicho algo así, con una sola palabra logro hacerme sentir vivo, extasiado, libre, nostálgico, logro crearme otra mentalidad, todo se lo debo a ella, espero encontrarla algún día, darle las gracias por que su palabra me ayudo a encontrarme.

De regreso a mi habitación me levanto con extrañeza y un poco de melancolía, entonces sucedió, mi mente quedo despejado, todas las dudas que tenia quedaron aclaradas al ver que mi cama de agua otra vez tenia una fuga, ya es momento de cambiar la cama que he usado desde que era adolescente.


Medorio.


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