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La pinche ventana




Cuando iba en la secundaria salía como a la una de tarde de las clases, a veces me iba caminando con Alejandro que vivía a la vuelta de mi casa, todo los días tenía que pasar por una casa abandonada que también estaba cerca de mi casa, a pesar que estaba abandonada siempre la veíamos cerrada y con candado, como todo vándalo intentábamos entrar para llevarnos los tubos de cobre que suponíamos había en ella, como lo había en las otras casas donde ya habíamos entrado, pero nunca pudimos romper el puto candado.


Uno de esos días por alguna razón salimos temprano, decidimos ir a casa de Alejandro a tomarnos una Caribe que era para lo que nos alcanzaba, en esos días nos sentíamos bien hombres tomando caribe, pinches pubertos que éramos, de ultimo momento decidieron ir a jugar fútbol, me dio hueva ir a jugar y a este wey le valía madre el fútbol, decidimos seguir con el primer plan.


Al pasar nuevamente por la casa abandonada nos llevamos una gran sorpresa, la puerta del portón estaba entre abierta, nos acercamos a la puerta y como pendejos empezamos a llamar, no recibimos respuesta, nos valió madre y entramos como si nada, era la única oportunidad que teníamos de llevarnos los tubos antes que otros lo hicieran, o peor aún, que estuviera cerrada nuevamente.


Era la primera vez que veíamos la casa por dentro, era una casa muy grande, con patio adelante y un jardín todo descuidado en la parte de atrás, pudimos entrar por la puerta de la cocina, había mucha basura y bolsas tiradas en toda la casa, en la sala solo había un mueble todo viejo y manchado, en el comedor había sillas de madera todas rotas, ni en el baño ni en la cocina encontramos tubos, revisamos los cuartos y el baño de la planta alta y tampoco, ahí solo encontramos algunos cajones vacíos, ropa en verdad sucia regada en las tres habitaciones, lo que se nos hizo extraño fue que en una habitación había un colchón sucio y con el mismo tipo de mancha que tenía el sillón, y hasta ese momento percibimos un olor muy desagradable que impregnaba toda la casa, desanimados sin encontrar nada decimos bajar, cuando llegamos hasta el patio escuchamos que algo caía en una de las habitaciones, la primera reacción y que todo hombre haría en esos momentos fue salir corriendo de ahí, casi me doy en la madre con el portón por salir corriendo, entre risa burlona y de nervios salimos de la casa, entonces sucedió, por alguna extraña razón que hasta ahora no entiendo, casi al mismo tiempo volteamos hacia la casa, no podíamos creer lo que estábamos viendo en una de las ventanas de una de las habitaciones, por reflejo casi ninja mire a este wey que a su vez hizo lo mismo, nos quedamos viendo como diciendo, sí, yo también lo vi, nos dimos media vuelta y jamás volvimos a pasar por ahí y jamás volvimos hablar de lo que habíamos visto.





Los años chaqueteros v6.0




La novia de Edgar nos había invitado a una comida demasiado elegante para nosotros, en aquellos días no teníamos idea de lo que significaba elegancia, buen gusto, educación o buenos modales (en estos días tampoco), eso nos preocupaba demasiado, era la primera vez que iríamos a una comida con mucho cache, demasiado diría yo, se presumía que iba a ir gente muy educada, entre ellos intelectuales y las mejores familias de la región, fue tanta nuestra preocupación que por un momento optamos en no ir, pero después pensando detenidamente que queríamos experimentar esa situación, nunca habíamos estado en ese ambiente y era nuestra oportunidad de saber que tan mamila era toda esa gente, además que iban a ir buenas nalgas.

Optamos por ir durante un mes a un curso intensivo de etiqueta y buenos modales para comensales (ay wey, que pinche frase me avente), después del grandioso curso de etiqueta y buenos modales para comensales impartido por axila, nos sentíamos con más seguridad de ir a la dichosa comida “gourmet” y con demasiado cache.

Llego el gran día, nos habíamos reunido en la casa de Edson, por alguna razón que desconozco o mejor dicho no recuerdo, Emanuel no estaba, ¿misterio?, ya estábamos listos con nuestros trajes nuevos, sintiéndonos raros por la ropa que traíamos, era la segunda vez que nos poníamos traje, la primera vez que nos pusimos traje fue cuando salimos en un carro talegorico, perdón, alegórico, y todo por seguir a unas viejas para ver si aflojaban, y también por ganar unos puntos extras que nos hacían mucha falta en una materia, pero esa es otra historia.

Llegamos un poco tarde a la comida, la limosina que había rentado axila nunca llego (creo que nos vio la cara en cobrarnos por adelantado por la limosina), nos tuvimos que conformar en irnos en camión, eso sí, nos bajamos una cuadra antes para no vernos nacos bajándonos del camión y con traje. Después de acomodarnos en la mesa, nos sentíamos en ambiente, todo era muy tranquilo y elegante, la música del violinista al fondo acompañado de un pianista y un tipo con un pandero hacían más amena la comida, y sobre todo el buen vino que le daba mejor sabor a los tacos, no podía estar mejor, entonces sucedió, al instante que paro la música, en el gran comedor solo se escucho un tremendo pedo, hubo un gran silencio al instante, todos se veían unos a otros, con solo la mirada se preguntaban qué había pasado, nadie decía nada, volteo hacia donde estaba Edson y con la mirada le pregunto quién era el autor intelectual de dicha melodía, de la misma manera me señala que había sido Edgar, como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, el wey de Edson al mismo tiempo que yo, nos empezamos a reír y a castrar a Edgar por pedorrearse en casa de su novia, Edgar no le quedo de otra que aceptarlo y echarse otro de pilón.

Costo del curso de etiqueta y buenos modales para comensales: $ 550.00

Costo de la limosina que nunca llego: $ 1,500.00

Costo del traje para comida con cache: $ 2,200.00

Costo de la comida gourmet: $ 4,700.00

Que tu mejor amigo se tire un pedo en casa de su novia y rematar con otro, es tener muchos huevos y no saber apretar.





Choco aventuras de Axila: “tu mama es tacaña”



En una ocasión a Emanuel se le ocurrió la brillante idea de ir al cine con el mero, mero de los desodorantes, a veces se le ocurría cosas extrañas como esta, pero si le gustaba hacer labor altruista, como era invitar al cine al axila, la verdad que ese wey era bien buena gente, no la verdad que no, era un piche castroso que solo quería ver cómo era la mamá de axila en su ambiente natural, o mejor dicho en su casa, quedo de pasar por él para ir al cine, y todo porque a este wey no lo dejaba salir su mama, esa señora era bien extraña, te hablaba de dios todo el tiempo, iba a su iglesia todo los días, la verdad que hueva de señora.

Ahí estábamos los dos pendejos en casa de axila esperando que la mamá le diera permiso para salir, minutos después sale el pinche axila para decirnos que si le había dado permiso su mamá, pero solo le dio permiso hasta las siete y que le había dado únicamente para el taxi, no hay pedo dijo Emanuel, yo te invito, volteo para ver a este wey y con cara de no mames muevo la cabeza como diciendo hasta donde llegas cabron.

Le preguntamos qué madre esperaba entonces para cambiarse, andaba de playera sport, bermuda floreada, y calcetines con chanclas, entonces sucedió.

Emanuel: - ¿wey así vas a ir?

Axila: - no, es que estoy esperando que mi mamá me diga que ropa llevar.

Medorio: - plop.


Medorio.



Los años chaqueteros v5.0



Eran las últimas semanas para que terminaran las clases, nuestro último año de secundaria, algunos estudiarían en la misma preparatorio, otros como era mi caso no teníamos idea donde estudiar, el cual no importaba en esos momentos, la verdad es que no quería que terminaran las clases, y no tanto por estudiar o por el gusto de estar en la escuela (si estábamos más tiempo fuera de clase y de la escuela), más bien era porque nos divertíamos tanto los cuatro pubertos calenturientos, castrando a viejas para ver si soltaban, jugando fucho en donde se suponía iba ser la nueva cafetería, aventando cocos a los tetos que iban con su mochila de tortuga ninja (haciendo referencia a su caparazón no a dibujos de las tortugas ninja), y es que con tanto pinche libro que pedían los ñoños terminaban con problemas de la columna, y claro también por uno que otro coco que le caí por nuestra mala puntería, cosas simples y estúpidas que hacíamos, que en verdad nos divertíamos mucho, y eso estaba por acabar, los cuatro lo sabíamos pero ninguno decía nada, recuerdo que el ultimo día fue muy extraño, nadie menciono cuando nos íbamos a ver para hacer algo o para jugar fucho, tal vez pensamos que iba a ser igual al salir, lamentablemente no fue así, cada quien se fue en preparatorias diferentes, Edson estuvo poco tiempo en la ciudad y prefirió irse a Villahermosa, Emanuel estudio un semestre la prepa, pero por problemas se fue a Hermosillo, Edgar termino la prepa aquí y de ahí se fue con su familia a ciudad Juárez, antes que todos se fueran nos vimos muy pocas veces, era de esperarse, ya teníamos nuevos amigos, cosas nuevas que experimentar, pero aun así, años después, nos hemos visto y nos seguimos llevando poca madre, como en la secundaria, como si los años no hubiesen pasado.


Medorio.



Choco aventuras de Axila: “me bajaste a mi vieja”



Platica (reclamo) entre axila y Edgar:


Axila: - (muy enojado) – oyesss wey, me quiero agarrar a madrazos contigo.

Edgar: - (cagado de la risa, y los demás también).


1 minuto después…


Edgar: - (sigue riéndose, y los demás también).


2 minutos después…


Edgar: - (sigue riendo, y los demás también).

Axila: - wey es enserio, me quiero agarrar a madrazos contigo.

Edgar: - (entre risa y burla, y los demás también) – pero ¿por qué?, ahora que te hice.

Axila: - pos, me bajaste a mi vieja.

Medorio: - (como supositorio, metiéndome donde sea) – oye camarón, pero si tu ni vieja tienes.

Edgar: - si es cierto pinche axila, ¿Qué vieja te baje?

Axila: - mmm…este, pos me bajaste a Bárbara.

Edgar: - no mames, si no es tu vieja, para empezar ni sabe que existes.

Axila: - pos sí, pero quiero con ella.

Todos: - plop.


Medorio.



Los años chaqueteros v4.0



Era la primera vez que me gustaba alguien, quería todo con ella, quería que fuera mi primera novia, a la que le diera mi primer beso ya como novios, alguna vez me llego el rumor que le gustaba desde primero de secundaria pero en ese entonces era un pendejin cualquiera que todavía veía las caricaturas con su chocomilote a un lado (no es que ya no vea las caricaturas, ahora lo veo con una chela, a huevo), y ahora en segundo realmente me gustaba mucho, buscaba cualquier pretexto para estar cerca de ella, cualquier reunión que hacían iba con la esperanza de verla, tal vez era demasiado obvio, todos ya sabían que me gustaba y por supuesto ella también lo sabía, solo que se hacía pendeja, se aprovechaba de mi situación para pedirme cosas, me mandaba a comprar y ahí iba don pendejo con tal de quedar bien, mis amigos me decían que esperaba para “llegarle”, como si fuera tan fácil cabrones, solo me limitaba a decirles eso, ellos me contestaban con un rotundo no mames, solo dile y ya, que puedes perder, entonces sucedió, un día cualquiera me arme de valor, tome la firme decisión de “llegarle” a la hora de la salida, cuando se hace un desmadre porque todos como desesperados ya quieren irse, ese día estaba de suerte o el espíritu santo estaba de mi lado, por alguna razón ella quedo a lo último, ya casi todos se habían ido y los que quedaban eran unos muebles mas del salón, me encontraba bien nervioso, iba a ser la primera vez que le decía a alguien si quería ser mi novia, ella seguía adentro del salón, yo como pendejo afuera en el patio esperando el momento oportuno para encontrarme con ella, mis amigos a lo lejos se reían de mí, ella salió sola del salón, completamente sola, era raro verla así, siempre andaba con sus amigas, era mi única oportunidad para decirle todo, antes de hablar con ella mis amigos me habían dado consejos sobre cómo decirle que me gusta, como hablar, y como pararme en esos momentos, consejos que valieron madre, se me olvido todo cuando le grite y me acerque a ella (la verdad para estas cosas era y sigo siendo bien wey, me pongo muy nervioso, no sé qué decir, ni que hacer).

Medorio: - hola – (pendejo, si desde la siete de la mañana la habías visto y platicado con ella, como hola cabron).

Julia: - ¿que fue?

Medorio: - este… he… - (temblando, sin saber que decir).

Julia: - ¿qué te traes?, dime, ¿qué fue? – (con cara de que hago como que no sé nada, y claro que si sabía lo que le iba a decir, si ya todos los del salón lo sabían).

Medorio: - (con mucha pena y sin verla a la cara) – que si quieres ser mi novia, es que me gustas mucho.

Julia: - ha, eso – (ya lo sabía wey, pero pongo cara de sorprendida).

Medorio: - (sudando frio y todo orinado, pero bien contentote porque sabía que me iba a decir que si) – sí, eso, ¿aceptas?

Julia: - pues no se – (con cara que si acepto pero te estoy haciendo sufrir pendejo).

Medorio: - porque no sabes – (casi casi celebrando porque esta vieja ya cayo).

Julia: - es que tengo novio, mejor quedamos como amigos, te parece.

Medorio: - plop.

Después de eso por toda una semana soporte el castre de los weyes del salón y salones vecinos que por alguna razón se enteraron de mi ligue. La verdad que después de eso aprendí muchas cosas, me sirvió para tener confianza en mí mismo, que tienes pocas o nulas posibilidades de andar con alguien que tiene novio, que a las mujeres les gusta que le digan las cosas frente a ella, cara a cara, viéndola a los ojos, que te vean seguro de ti y de lo que dices, tener los huevos para decir lo que sientes sin importar el resultado, lo peor que puede pasar es que digan un rotundo no y ya, no pasa nada.

Meses después me llego el rumor que ella ya había terminado con su novio, así que ahí va nuevamente don pendejo a decirle otra vez lo que siente, esa vez fue diferente. Entre con mucha seguridad al salón, no me importo quien estaba, solo me limite a buscarla, de repente una voz desconocida me pregunto a quien buscaba, ¿porque interrumpía la clase?, y en efecto me había equivocado de salón, el cual no me importo y con más seguridad que hasta el día de hoy me sorprende, entre a mi salón fui directamente a ella, como era costumbre estaba con sus amigas, el salón estaba lleno, esperando a que llegara el maestro, sin titubear en frente de todos le pregunte si quería ser mi novia, el resultado fue el mismo, el castre fue peor, pero me valió madre, al menos tuve los huevos para decirle lo que sentía sin importar que no estuviéramos solos, esa vez fue mas de orgullo que de querer tener novia, no, la verdad es que si quería andar con ella.


Medorio.


Los años chaqueteros v3.0



Se me había hecho tarde para ir a casa de Emanuel, me había quedado dormido, nos quedamos de ver a las cinco para jugar Nintendo y ya era más de las seis, ya tenía todo listo, controles ya, juegos ya, película porno ya, todo lo había echado en la mochila, estaba a punto de salir cuando alguien toco con desesperación el portón, era Edgar y Edson, les dije que pinche desesperados son, ya estaba por salir, fue en ese momento que vi por primera vez a Edgar con algo de lagrimas, con su cara de niña arrepentida por haber perdido su virginidad, el wey de Edson me decía que los ayudara, que le avisara a mi mama para que nos ayude, con mi cara de que pedo le pregunte ayudarlos en que, que les había pasado, por que traen esa cara de susto como si alguien los hubiera querido violar, entonces sucedió, Edgar levanto el brazo con expresión de dolor, enseñándome como había quedado su brazo después del madrazo que se dieron al estrellarse con un poste cuando venían a buscarme, la verdad que si me espante al ver el brazo de este wey en forma de U, no sabía qué decir, lo único que pude hacer y que todo hombre haría a esa edad es gritarle a su mama para que nos saque del problema, en efecto le grite a mi mama que salió a regañarme por estar gritando a lo wey, le contamos rápido lo que pasaba y sin pensarlo lo llevo al hospital, mientras que nosotros íbamos a la casa de Edgar para avisarle a su mama lo que había pasado.

Con las prisas mi mama no dejo nada de dinero para poder ir a casa de Edgar, el cual no quedaba lejos, pero si nos íbamos caminando nos tardaríamos más, Edson sugirió irnos en la bicicleta que traían, con el riesgo de estrellarnos en algo por no traer frenos, mejor decidimos irnos caminando para llegar completo, en el camino le pregunte a este wey como es que se les atravesó el poste, al terminar el relato no parábamos de reírnos de lo cagado que estuvo el madrazo.

Según la versión de Edson y que después Edgar colaboro los hechos, estos dos weyes le pidieron la bicla a Emanuel para irme a buscar por estar tardando tanto (después les dije que me habían puesto a limpiar no se que, nunca les dije que me quede dormido), como Emanuel se caracterizaba por ser un pan de dios, este cabron no les advirtió que la bicla no le servían los frenos, y no dijo nada por huevones, no sé porque querían la bicla si Emanuel vivía a cinco cuadras de mi casa, estos weyes por ir jugando en la bicla y además que Edgar iba pedaleando y Edson llevaba el manubrio, un carro se les apareció al dar la vuelta ya para llegar a mi casa, por no estrellarse con el carro Edson giro de golpe el manubrio y fueron a dar directo a un poste, Edgar por meter la mano, el brazo se le doblo por el peso de Edson, quedando entre el poste y Edson haciendo palanca, Edson se paro rápido pero vio que este wey seguía tirado revolcándose del dolor, como siempre todos los chismosos salieron, una vecina gorda lejos de ayudar empezó a decir que ese brazo ya iba a quedar así, que ya no se iba a componer y otras pendejadas mas, este wey solo se limito a decir, no mame pinche vieja lo está espantando mas, como pudo lo levanto y lo llevo a mi casa, y lo demás ya es historia.

Aquí está la dramatización de los sucesos antes mencionados (ay wey):


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Medorio.

Choco aventuras de Axila: “¿Tu mamá ya trabaja?”



Me dijeron que escribiera alguna pendejada sobre el diez de mayo, como si mis comentarios tuvieran relevancia, así que aquí esta don pendejo escribiendo, la verdad no diré nada de este día, solo me limitare en respetar lo que piensan sobre este magno evento de celebrar a las “mamases”, no me meteré con las jefecitas de cabeza de algodón de alguien, mejor les contare otra choco aventura de mi cuate el axila que tiene cierta relación con este día.

Cuando eres puberto tus albures eran la forma de sentirte lo máximo, como diciendo que cabron soy porque me chingue a este wey, la verdad es una mamada y ahora ya mas peludito te das cuentas que esos albures estaban bien pinches. A qué viene el albur con la choco aventura de axila, porque el wey de axila nunca le salía los albures, y porque no le salía, simplemente era muy inocente o muy pendejo para alburear, la verdad me quedo con lo segundo, recuerdo una vez cuando llego el pinche Edgar y le pregunto al axila si su papá ya trabaja (para los que son inocentes como axila el albur es papaya, papaya se relaciona con… mmm pues con la papaya, olvídenlo) y este wey dijo que si, ya saben, el castre y risas por haber albureado al axila (que mamada), como axila no quería quedarse atrás en el mundo del albur decidió preguntar lo mismo al primer pendejo que se dejara, era de esperarse, la pregunta fue a mí:

Axila: - oye wey ¿tu papá ya trabaja?
Medorio: - no ¿Por qué?
Axila: - (sin saber que decir) – mmm, bueno, ¿tu mamá ya trabaja?
Medorio: - plop – (riendo con los demás weyes que estaban ahí).

Pinche axila como era pendejo, sus inicios en la albureada no dieron fruto, desde esa vez ya no se le escucho decir e intentar hacer algún albur, solo se limitaba a reír cuando alguien salía albureado, la verdad no se dé que se reía si no le entendía ni madre, otro misterio mas del universo.


Medorio.

Los años chaqueteros v2.1



Después del sonoro no mames de los niños cantores de Viena, los metiches del otro salón y los del nuestro no paraban de gritarnos y reírse de nosotros, esto llamo la atención del hijodepu del prefecto el cual con una risa sarcástica ya pensaba en el castigo, el cual era lavar los piches baños, el castigo no era del todo mal, ya que te alejaba de las clases y sobre todo de las pendejadas que nos iba a decir el “suave”, este personaje era un maestro que nos daba educación vocacional, era responsable junto con otra maestra de hacer el altar, el “suave” recuerdo que nos hablaba de superación personal peor que las mamadas que dice Cuauhtémoc Sánchez, de planear nuestro futuro, de valores y otras ternuritas mas, el cual este wey lo practicaba muy bien con la Miriam que iba en nuestro grupo, esta vieja en eso tiempos, para unos weyes pubertos y calenturientos como lo éramos y lo seguimos siendo, si nos parecía que estaba bien buena y sabrosa, con unas buenas nalgas y tetas mucho más desarrolladas que el resto de las viejas del salón, lo mejor que tenia la Miriam era su gran corazón, dejaba que los pobres calenturientos que no teníamos vieja y creo que los que tenían también, la manociáramos hasta aburrirnos, que buena era la pinche Miriam, lástima que se puso gorda, en esos tiempos corría el rumor que la Miriam y el “suave” le ponían sabroso, el cual solo quedo en rumor hasta después que se lo confesó a Edgar que también se la estaba merendando.

Cuando nos toco “lavar” los baños a causa del desmadrito del altar, recuerdo que fue por sorteo, ninguno de los cuatro quería lavar el baño de mujeres, y no por putos sino porque se decía que ese dichoso baño estaba más sucio que la mente de los cuatro, así que a falta del interventor de la secretaría de gobernación se decidió en un rotundo disparejo que wey lavaba el baño de mujeres, como ese día la suerte me había dado la espalda decidió recompensarme con salir primero del disparejo eso me dio ventaja de decidir que baño lavar, el otro “afortunado” fue Emanuel, los otros dos chotines a pesar de haber perdido no estaban muy de acuerdo con la decisión, el cual nos valió madre y nos metimos al baño de hombres para empezar a “lavarlos” antes que nos ganaran estos cabrones, la verdad es que “nunca lavamos” esos baños, por dos horas nos cambiamos de nombre, osease nos hicimos pendejos, solo nos limitamos a abrir las llaves para que se tirara el agua y dar la impresión de haber lavado, con el agua hasta la cintura decidimos que ya estaba bien lavado el baño y dimos por terminado nuestro castigo, la sorpresa que nos llevamos al salir fue ver a Edson y a Edgar que en verdad estaban lavando el baño, estos pendejos se habían tomado muy enserio su papel de intendente el cual después de enterarse de lo que habíamos hecho lo único que pudieron decir fue un no mames con todo de sorprendidos, mas tarde nos confirmaron el rumor de que las pinches viejas eran bien sucias, tenían su baño hecho un asco, kotex hasta la madre de sangre tirados por todas partes, aun teniendo bote de basura no lo usaban, los inodoros hasta la madre de mierda, y las paredes con poemas donde decían que vieja era más zorra que la otra, quien ya le había puesto con quien, y otras ternuritas mas.

Al día siguiente nos enteramos que los baños no tenían agua, habíamos vaciado los tinacos a causa de nuestra noble labor, después de eso jamás volvimos a lavar baños, nos limitábamos en solo ensuciarlo.


Medorio.





Choco aventuras de Axila: “el sorteo”



Cuando era puberto cualquier pretexto era bueno para hacer fiesta o por lo menos para reunirte con tus cuates, recuerdo que era un grupo muy unido, solo dos que tres chotitos no asistían y una que otra vieja aburrida y jodida.

En una ocasión se hizo en casa de Claudia, la clau como le decíamos no es bonita ni esta buena pero por alguna extraña razón me gustaba desde que íbamos en la primaria, así que con mayor razón no podía faltar a esa pinche reunión, todos empezaron llegar a la hora señalada, uno de los primeros en hacerlo fue Sergio, de hecho nos extraño su puntualidad, este wey a pesar de ser el más grande de edad del salón era bien mierdita en todo los sentidos tanto físico como psicológico (ha canijo) recuerdo que me gustaba pararme alado porque me sentía alto, y no es que lo sea, pero si daba esa impresión. Le preguntamos para que madre traía regalo si solo era una simple reunión y no un cumpleaños (si lo fuera no llevaría regalo el wey), el pendejin en cuestión nos decía que era para un concurso que iba hacer cuando todos ya estuvieran aquí, (luego de patearlo y darle pamba por la mamada que pensaba hacer) nos explico bien cuál era su maquiavélico plan.

Resulta que este culerito lo tenía planeado todo, desde el regalo hasta el sorteo (fíjense la mentalidad de este cabron) los papelitos para el sorteo supuestamente tenia los nombres de todos los presentes, el cual el ganador seria el tercero en salir y como este hijito de la chingada ya sabía dónde estaba el nombre del ganador de todo este desmadrito el cual era nada más y nada menos que el mismísimo Axila, a huevo, cansado del olor que despedía este wey decidió hacer esta mamada de sorteo, donde el premio consistía en el regalo que traía en la mano el cual contenía limones partidos, un jabón rosa venus y un desodorante en roll-on marca de calidad chedraui.

Que crueles solíamos ser o seguimos siendo, tan fácil era como decirle a este wey que le rechinaba la bisagra, que le rugía el sope, que le olía a camarón, etc., etc., pero no, todo se resumía en hacer sentir mal al Axila (ahora saben porque el eufemismo), que habrá sido de su vida, lo último que supe de este wey era que ya se había casado y se estaba llenando de Axilitas, y del culero del Sergio hace varios años pendejeando en la playa con Edson lo vimos bien cambiado, había crecido, le metió duro al gimnasio y a los anabólicos, nos conto de sus planes de ser artista, estaba por irse en unos días a México para convertirse en actor, también nos conto de sus planes de hacer un show de stripper al cual llamaría “únicamente hembras”, le pregunte ¿solo para mujeres?, ¿Y qué pasa si uno que otro puñal quiere ver el show?, se limito a contestar en que tendrían que disfrazarse de vieja para poder ver el show, nos despedimos de el riéndonos de sus mamadas de ser actor y por querer hacer ese show de stripper, el cual pensamos que nunca funcionaria.


Medorio.



Los años chaqueteros v2.0



Corríamos hacia el portón, uno por uno para evitar sospechas, el último que se quedaba era escogido al azar, era el que corría más riesgo, su función era avisar si venia algún maestro o peor aun el prefecto, ese hijito de la chingada que disfrutaba mucho poniendo castigo a todo aquel que se portara mal y no obedecía las reglas, recuerdo una vez cuando nos puso a lavar los baños, a esa edad y más en la secundaria era lo peor que te podía pasar, bueno, más bien la segunda ofensa más grande que te podía pasar, claro, después de que tu mama vaya a la escuela se meta a tu salón y se le ocurra hablar de religión, esto todavía no nos había pasado solo a nuestro cuate axila que después contare sus choco aventuras, nuestras mamacitas santas todavía no llegaban a ese grado, se presentaban cuando era entrega de boleta el cual sufrían mucho e iban con cierto miedo, una por que no querían saber nuestras grandiosas calificaciones y otra por que los pinches maestros hacían catarsis al contar todo el desmadrito que hacían sus ilustres hijos, a veces evitábamos esa pena a nuestros padres, como hijos buenos y consientes del daño emocional que esto les ocasionaba no les avisábamos de las dichosas juntas, después falsificábamos las firmas para que nos pudieran entregar las boletas, desde entonces ya éramos buenos samaritanos.

La única vez que “lavamos” un baño fue porque al wey de Emanuel se le ocurrió jugar base ball, esto se puede tomar como buena idea, por ser una actividad sana, pero proviniendo de este cabron que era bien vándalo creo que no lo era, su grandiosa idea de jugar base ball no era en la cancha lo cual iba a ser más extraño porque en la secundaria pinchurienta no contaba con cancha de base ball mucho menos con el equipo necesario para este deporte, a falta de equipo y de cancha su grandiosa idea era usar el salón como cancha, la verdad que era buena idea, solo que el pinche altar que se encontraba casi en el centro del salón nos reducía el espacio para jugar, otra idea más brillante surgió en ese momento, con todo el sarcasmo dije: y si movemos el altar, lejos de las patadas que acostumbrábamos dar por decir una mamada y media el cual ya me lo esperaba, mi comentario les pareció bueno, sin pensarlo ahí estábamos los cuatro pubertos empujando un pinche altar lleno de hoyas con comida, agua y una que otra fruta, debo reconocer que la idea era buena, de verdad que sí, todo iba bien hasta que Edgar no aguanto el peso y dejo caer todo, solo se escucho unas cuantas hoyas romperse, frutas cayendo al piso, y un sonoro no mames que fue dicho en coro, después de todo este wey no tenía la culpa de haber soltado la mesa donde estaba parte del altar, era de esperarse al cargar con un solo brazo ya que el otro lo tenía con yeso por darse en la madre cuando se le atravesó un poste, ese día del accidente con el poste estuvo bien cagado, después de llevarlo al hospital y del susto al ver el brazo de Edgar todo doblado no parábamos de reírnos por el santo madrazo que se llevo, pero esa es otra historia.


Medorio.



Los años chaqueteros v1.0



Ayer me lleve una gran sorpresa, me visito Edgar, ¿que quien madre es Edgar?, es un gran amigo, uno de mis hermanos, tenia años de no verlo, de no saber de el, me alegro mucho saber que estaba bien, que goza de buena salud y de buena posición económica, en conclusión le ha ido poca madre, solo pudimos platicar por unas horas estaba de paso y decidió asomarse por la casa y ver si estaba, cosa del destino que si me pudo encontrar, entre platica y recuerdos de aquellos años en la secundaria, aquellos años que nos hacíamos una puñeta a diario, claro cada quien en su casa y por separado, nos dimos cuenta que a pesar de todo el tiempo que ha pasado nos seguimos llevando igual, como si el tiempo no ha pasado, a pesar de tener “responsabilidades” seguimos siendo los inmaduros, los niños de siempre, es una lastima que no nos podemos reunir los cuatro amigos, en algún tiempo solo nos vimos tres, por alguna extraña razón no podemos coincidir, ya saben nuestras múltiples ocupaciones.

Recuerdo cuando nos conocimos, éramos unos pubertos calenturientos y creo que todavía lo somos, al primero que conocí fue a Edson, de hecho desde la primaria y por cosa otra vez del pinché destino me encontré a este cabron en la secundaria, el es el chistoso del grupo, el que divierte a todos con sus pendejadas, lejos de ser el clásico payaso mamon sus chistes tienen un grado de simplicidad, humor blanco que cae en gracia a todo aquel que lo escucha, de los cuatro los dos somos los que mas convivimos, de vez en cuando viene por un par de días y salimos a empedarnos, a recordar todas la idioteces que hemos hecho y que seguimos haciendo, a pesar de estar relativamente cerca no viene seguido por su trabajo, es músico salsero, reguetonero y chunchaquero de corazón, por lo que he escuchado es bueno y le gusta mucho lo que hace, es toda una celebridad en Villahermosa.

Edgar es el castroso del grupo, su humor es mas complicado a veces son pocos los que lo entienden, cuando te encuentra algo se puede pasar días con lo mismo, a veces puedes llegar a ser su botana, a pesar de eso tiene pegue con las viejas, y desde la secundaria recuerdo que ha triado buenas nalgas, cosa que a nosotros nos ha convenido desde entonces, lo poco que pudimos platicar es que ya esta por terminar la carrera de electrónica, trabaja cómo inge el wey en una empresa de cd. Juárez, me alegro saber que no es narco ni mucho menos el asesino de las muertas de Juárez.

Emmanuel es el rudo del grupo, el pasado de riata, a pesar de ser un buen amigo a veces solía ser demasiado torpe, demasiado tosco en sus movimientos, era el gordo del grupo, años después lo vi ya delgado, hasta ahora no se sabe nada de el, lo ultimo que supe es que vive en hermosillo con su familia, trabajaba de barman, dejo sus estudios con la esperanza de retomarlo algún día, ojala que ya lo haya hecho, esperamos algún día tener noticias, saber que esta bien y que sigue siendo el hijo de la chingada impertinente que queremos como hermano.


Medorio.


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